Agentes israelíes asesinan a líder de Hamas en Dubai Imprimir E-mail
Escrito por Editor   

Mahmud Al Mabhuh fue encontrado muerto el pasado 20 de enero en la habitación de su hotel de Dubai. La Policía de la ciudad ha multiplicado en las últimas dos semanas las informaciones sobre las circunstancias de su muerte y ha acusado al Mossad, el servicio de espionaje israelí.

Los asesinos del líder de Hamás, Mahmud al Mabhuh, utilizaron un fármaco para paralizarle antes de asfixiarle, según anunció ayer la Policía de Dubai, que atribuye el crimen a agentes de los servicios de espionaje israelíes. “Los asesinos utilizaron un sedante, la succinilcolina, para paralizarle antes de asfixiarle”, anunció en un comunicado el jefe adjunto de la Policía, el general Jamis Matar al Mazina, que cita a un experto médico legal.

Según la nota policial, restos de esa sustancia han sido encontrados en el cuerpo de Al Mabhuh durante los análisis forenses efectuados a su cadáver.

La Policía de Dubai apuntó a 26 sospechosos de la muerte, todos agentes del Mossad, afirmando que utilizaron pasaportes falsos para entrar en el país.

Según el general Mazina, "los asesinos han utilizado este método para dar la impresión de que la muerte era natural ya que la víctima no mostraba ningún signo de resistencia".

De acuerdo con un toxicólogo del departamento forense de la Policía de Dubai, citado en el comunicado, la succinilcolina es un relajante muscular empleado en cirugía como anestésico.

Según este experto, el sedante fue administrado mediante una inyección, si bien no ha precisado la dosis empleada, pues señala que el medicamento es difícil de detectar en el organismo.

Este sábado, el jefe de la Policía de Dubai, el general Dhahi Khalfan, instó al responsable del Mossad, Méir Dagan, a reconocer la responsabilidad de su servicio en este asesinato.

Tensión diplomática

La policía de Dubai ha publicado una lista con 26 sospechosos que habían utilizado falsificaciones de pasaportes pertenecientes a ciudadanos israelíes con doble nacionalidad (12 británicos, seis irlandeses, cuatro franceses, tres australianos y uno alemán), indicando que los sospechosos habrían hecho una utilización fraudulenta por usurpación de identidad.

El propio Khalfan dijo poseer "una prueba irrefutable del ADN de uno de los asesinos", así como las "huellas digitales" de varios de los sospechosos.

Marzo de 2010.