| La palestinización de la Araucanía |
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| Escrito por Álvaro Ramis | |||
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El estado chileno a través del Subsecretario del Interior, Patricio Rosende, ha tratado de exculparse de las denuncias de abuso policial contra niños y mujeres mapuche usando el mismo argumento que ha esgrimido el ejercito israelí para justificar sus ataques a la población civil durante la invasión a la franja de Gaza en enero de 2009. Según Rosende, los dirigentes mapuches utilizarían a sus familias como "escudos humanos" ante los ataques de la policía. Estos menores, ancianos y mujeres tendrían la culpa de vivir en su casa, asistir a la escuela y permanecer en su territorio mientras Carabineros procede a allanar sus comunidades. Al igual que el Ejército de Israel, Carabineros de Chile ha sido denunciado por ejercer una política de hostigamiento y violencia permanente con comunidades mapuches desde hace ya varios años. Sin embargo, en las recientes semanas esta violencia ha traspasado todos los límites que impone la mínima prudencia policial. Diversos organismos internacionales como UNICEF, la Federación Internacional de Derechos Humanos y organizaciones nacionales han expresado su indignación ante los ataques en contra de miembros de la comunidad de Temucuicui. Estas instituciones han documentado casos de niños heridos con balines de perdigones, personas afectadas por asfixia, además de tratos vejatorios, insultos racistas y violencia desmedida. Rosende trata de construir una imagen pervertida de su "enemigo interior" con el fin de legitimar la utilización de la ley antiterrorista y absolver de antemano la violencia racista de la que es políticamente responsable. Cambie usted la palabra "palestinos" por "mapuche" e "israelí" por "chilena" o "argentina" y la cita conservaría todo su valor. Hablar hoy de la tragedia del pueblo mapuche es tabú, ya que la censura mediática trata de asimilar su movimiento de reivindicación de derechos inalienables como una acción propia de seres del odio, fanáticos, terroristas etc. Esta puesta en escena opera como parte de la censura, instalando la cortina de humo en la que las víctimas pasan a ser culpables. Así opera la práctica represiva, el estereotipo es el lavado de imagen del poderoso, que oculta el clamor de justicia de este pueblo que, tal como el palestino, se rehúsa a desaparecer y que sólo lucha por su derecho a existir como pueblo en su tierra.
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