Editorial Septiembre de 2009: Palestina no se transa ni se vende Imprimir E-mail
Escrito por Editor   

Transcurridos más de 60 años de ocupación colonial israelí, Palestina se encuentra hoy reducida a no más del 10% de su territorio original en aquella época bajo administración del imperio británico; más de 60 años durante los cuales su población ha sido sistemáticamente aterrorizada, expulsada, diezmada, para ser reemplazada por colonos provenientes de diversas partes del mundo.

Dividida en dos por una arbitraria partición decretada por las Naciones Unidas en el año 1947, sus pueblos originarios se encuentran hoy salvajemente sitiados, reducidos día a día, masacre tras masacre por la potencia ocupante la cual se apropia de sus tierras, del agua, de sus viñas y olivares, de igual modo como otrora lo hicieran los imperios coloniales en nuestra América y construye el muro de la vergüenza humana al igual como hoy lo hace el gendarme imperial con su vecino del Sur. Esto ha hecho hoy de Palestina el sionismo, para vergüenza de la humanidad.

Si esto no es colonialismo, si esto no es racismo, si esto no es limpieza étnica, si esto no es terrorismo de estado, si esto no es fundamentalismo religioso ¿cómo podría llamarse?...y la conspiración continúa con la anuencia y complicidad de los gobernantes de mal llamada “comunidad internacional” a la que hoy se suman una camarilla de golpistas autoproclamados dirigentes palestinos…y los pueblos y los hombres y mujeres de buena humanidad, palidecemos de horror y nos inunda la ira.    

Nuestra Asamblea ha sido inclaudicable en expresar y difundir su apoyo a la lucha que libra el pueblo palestino por el respeto de sus inalienables derechos nacionales, como así mismo en denunciar todos los intentos del imperio, del sionismo internacional y de su estado racista de Israel por provocar su derrota, sea esto a través del exterminio físico de sus combatientes y de su población civil, la destrucción de viviendas e infraestructura, el bloqueo inmisericorde de sus pequeños territorios o la construcción de vergonzantes muros, entre otros.

Tampoco hemos callado cuando los “demócratas” de doble estándar han desconocido los resultados de las elecciones democráticas de autoridades del pueblo palestino, como es el caso de la victoria obtenida por la resistencia encabezada por Hamas en las elecciones parlamentarias en toda Palestina en el año 2006, tras lo cual promovieron, financiaron y apoyaron a aquellos dirigentes palestinos más dispuestos a la negociación y a la rendición, lo que condujo a un desconocimiento de la voluntad popular y a un verdadero golpe de estado (lo que les valió la derrota militar en manos de la resistencia y su despavorida fuga a Cisjordania a buen recaudo del ejército israelí), el posterior bloqueo de Gaza y a la fracasada campaña  genocida contra los territorios de la Franja a fines del año pasado.

Ello ha sido posible por la acción de una amplia y poderosa alianza constituida principalmente por Israel y Estados Unidos la que además incluye a la Unión Europea, a regímenes reaccionarios y dictatoriales del mundo árabe y a la que hoy se suman denostados dirigentes palestinos, ilegítimos y corruptos, enquistados en organizaciones históricas de la resistencia palestina tales como Al Fatah y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

A pesar de todo esto, el pueblo palestino sigue dispuesto a resistir y a no ceder en la consecución de sus objetivos nacionales y así lo ha manifestado en cuanta oportunidad ha sido consultado, como también lo ha demostrado a través de su heroica lucha de resistencia contra el invasor. Este sentimiento es compartido por la mayoría de los pueblos árabes y del mundo.

El pueblo palestino enfrenta hoy una renovada conspiración y que es necesario denunciar sin ambigüedades para evitar confusiones, falsas promesas de paz y de justicia y una paralización ante el verdadero bombardeo mediático que la acompañará: todo indica que el mismísimo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama se prepara para presentar en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas una nueva propuesta de “paz” para resolver “el conflicto palestino”.

Esta nueva “propuesta de paz”, más allá de que lo explicite o no el presidente del imperio, consiste en la creación de un “estado palestino” en los escasos pedazos de territorios palestinos de la Cisjordania -dejando de lado la Franja de Gaza y abandonando a su muerte a sus habitantes- absolutamente subordinado al estado sionista, sin fuerzas armadas, con puntos de control para el desplazamiento de los habitantes entre las ciudades y el exterior, en suma, sin soberanía; en la práctica se trata de un nuevo intento de conceder estatuto jurídico a la aberrante situación que hoy sufren los habitantes palestinos en Cisjordania y a la condena a muerte dictada por Israel y secundada en los hechos por el gobierno egipcio, al millón y medio de palestinos que pueblan Gaza, el territorio más densamente poblado de la tierra.

Ni más ni menos que una nueva variante de la “solución final” pretendida por el sionismo y que en el fondo persigue apoderarse de toda Palestina para luego continuar con sus alrededores y cambiar, para beneficio del capital financiero sionista, de una vez por todas el mapa del Oriente Medio, desde el Nilo al Eúfrates y sus alrededores, toda aquella tierra rica en petróleo y recursos naturales que supuestamente su dios les prometió por gracia hace algunos milenios.

A este “estado”, suma de una serie de pedazos de tierra inconexas rodeados de alambradas, muros y puestos de control del ejército de Israel, se le están inyectando hoy ingentes recursos económicos a fin de transformarlo en un paraíso neoliberal, susceptible de ser saqueado a su antojo por el capital financiero sionista con sede en Wall Street. En los hechos ya cuenta con un banco constituido con capitales privados (The Bank of Palestine) y una Bolsa de Comercio. A este plan no solo están colaborando los dirigentes comprados por el Imperio sino también sectores afines de la gran burguesía palestina del exilio, principalmente la chilena, y muchas representaciones diplomáticas palestinas en el mundo.

El gobierno de facto de la mal llamada “Autoridad Palestina”, encabezado por el dictador Mahmud Abbas (cuyo período constitucional expiró hace bastante tiempo y frente a lo cual se niega a aceptar nuevas elecciones) y su Primer Ministro Salam Fayyad, graduado en economía de la Universidad de Austin, Tejas, y autodefinido como “el hombre de George Bush en Palestina”, ya han hecho su parte: han aceptado el adiestramiento de la policía palestina en Jordania, al mando del general estadounidense Keith W. Dayton. Han desatado la represión de los resistentes palestinos en Cisjordania ahogando toda oposición a sus planes. Han realizado un espurio Sexto Congreso de Al-Fatah (organización fundada por Yaser Arafat) en el cual, a través del control y manipulación de los recursos económicos, del acallamiento, cuando no de la expulsión y represión de sus detractores y del engaño, han conseguido que este “apruebe” la conspiración.

Más aún, han hecho todos los esfuerzos a su alcance para desnaturalizar la OLP, hasta hace muy poco tiempo atrás símbolo de la lucha unitaria del pueblo palestino y reconocida por las Naciones Unidas (1974) y buena parte de la comunidad internacional como único y legítimo representante de este heroico pueblo, copándola con sus secuaces para desde allí intentar dar por “finalizada la lucha y alcanzada la paz”.

Irónicamente, la OLP a la cual hoy se esmeran en corromper, se dotó de una Carta Nacional que planteaba como objetivo estratégico, entre otros, la liberación a través de todas las formas de lucha de toda la Palestina histórica y el derecho a retornar a sus hogares de todos quienes vivían en ella hasta 1947 (*).

Uno tras otro, los objetivos allí acordados fueron siendo manipulados e inconsultamente abandonados por quienes han pretendido apropiarse de la soberanía palestina. Desde los acuerdos de Oslo de 1993, las “autoridades palestinas” han ido cediendo reivindicaciones a cambio de gestos simbólicos y de más ocupación de territorios por parte de Israel, proceso que ha sido retrasado por la heroica resistencia y la rebelión masiva del pueblo que es quien debe sufrir las humillaciones y atropellos cotidianos.

De este modo, y entendiendo que el dramático cambio en la situación internacional con el advenimiento de un nuevo orden mundial unipolar tras la caída de la Unión Soviética y la ofensiva yanqui sionista por controlar y remodelar el Asia Oriental y Central, ha obligado a ciertas adecuaciones tácticas, ellas nunca pueden incluir el ahogamiento de la capacidad de resistencia popular ni menos abogar por unos acuerdos que en los hechos implican una ventajosa rendición para quienes los suscriben y mayores sufrimientos para quienes deben soportarlos.

Hacemos un llamado a todos quienes en nuestro país y en el mundo han apoyado al pueblo palestino en sus demandas nacionales y su heroica resistencia anticolonial y antiimperialista, a quienes han denunciado los crímenes de lesa humanidad a que ha sido sometido a no dejarse engañar, a permanecer alertas y solidarios, a denunciar la represión y a difundir las acciones de quienes, desde las más diversas formas de resistencia, intentan, en las condiciones más desfavorables, mantener en alto la dignidad de todo un pueblo y la justa e intransable causa palestina.

Palestina no se transa ni se vende.

Estado palestino libre y soberano ¡¡ahora!!

Comité Editorial, septiembre de 2009.

(*) Ver Carta Nacional Palestina:   http://www.porpalestina.com/index.php?option=com_content&task=view&id=802&Itemid=2